martes, agosto 07, 2007

OLIMPIA


Recuerdo que una vez soñé que paseaba por los jardines del Palacio del Rey del Cielo y de la Tierra. Soñé que escuchaba el eco de la cólera de Zeus, resonando con estruendo entre las montañas que lo rodeaban. Allí en la cumbre del monte Olimpo, la montaña más alta de Grecia, se situaba la residencia de los dioses, y yo disfrutaba de ella.

Este año he tenido la oportunidad de ver realizado ese sueño, por fin pude visitar Olimpia, la ciudad donde se construyó el mayor de los templos de la Grecia continental (en honor a Zeus), esa ciudad en la que se celebraban cada cuatro años los juegos olímpicos.
Esa ciudad que saqueada por los arcadios, dominada por los romanos, e invadida por los bárbaros que la convirtieron en una simple aldea, posteriormente abandonada, y que terminó siendo enterrada por los aluviones del Alfeo, que derrumbaron el templo de Zeus, cuyos restos permanecen en tierra tal y como quedaron entonces.
Con tantas invasiones y saqueos, es lógico pues, que me decepcionaran un poco las ruinas que allí encontré, mi imaginación había sido mayor que la realidad en sí. Había que imaginarlo todo, el Templo de Zeus, el Filipeiom, el Gimnasio, la Palestra, el Pritaneo,… había tan poco por ver y tanto por imaginar… y hay aún tanto por excavar que…
Me impactó el lugar donde se enciende la Llama Olímpica de los actuales Juegos Olímpicos, se trata del Estadio, y se consigue que prenda la llama mediante el reflejo de la luz solar sobre un espejo parabólico. Esa es la llama que será transportada en una antorcha a través de las principales ciudades del mundo hacia el lugar que acoja los Juegos Olímpicos.
Una curiosidad es que ese lugar está situado a ras del suelo, y no sobre unas columnas (como pensábamos los incultos como yo), esas columnas forman parte de un acueducto romano, muy próximo al lugar del que hablo.

Con decepción o no, lo cierto es que son unas ruinas que me decían más cosas de las que percibían mis ojos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Para mi estar en la montaña donde se paseaban los Dioses, ha sido gratificante, aunque a simple vista no se viera casi nada, mi imganinación voló más rápido de la cuenta. Me he sentido como un pequeño Dios, en el terreno de ellos.

Gracias, por compartir ese momento

Mary dijo...

¿Pequeño? Anda ya, si eres TODOPODEROSO.
Fue una grata experiencia, aunque las expectativas mías fueran mayores.

Besitos.