Es curioso, como determinadas personas, tienen la capacidad de generar odio sobre los demás. Dicen las cosas pausadamente, con premeditación, hoy un poco... mañana otro poco. Y así, cuando vienes a darte cuenta, no soportas a alguien y no tienes muy claro el por qué... aunque claro, en los tiempos que vivimos ¿a quien le importan los motivos?
¡Pues a mí me importan! He aprendido a ver a esos "generadores de odio", y procuro no dejarlos actuar. Siempre hay mal ambiente donde ellos circulan y cuando les plantas cara, en plan directo... se desorientan, porque siempre actúan, como decimos en mi tierra, por "lo bajinis".
Lo cierto es que hacen daño, pero al final siempre son descubiertos, y terminan marchándose "con la música a otra parte", pero mientras tanto, si no les paramos los pies, pueden lograr hacerle la vida imposible a alguien que no se lo merece.
